lunes, 25 de marzo de 2013

Miércoles Santo

Aquí va mi aportación a la semana santa.....un estupendo poema de Oliverio Girondo, retrato peculiar de la semana santa sevillana de 1925, en realidad no parece haber pasado demasiado tiempo, y la descripción se siente cercanamente acertada. Aunque no conozca ese evento en esa ciudad, no es muy diferente de la que yo he vivido.




Miércoles Santo
Las tribunas y las sillas colocadas enfrente del Ayuntamiento progresivamente se van ennegreciendo, como un pegamoscas de cocina.

Antes que la caballería comience a desfilar, los guardias civiles despejan la calzada, por temor a que los cachetes de algún trompa estallen como una bomba de anarquista.

Los caballos —la boca enjabonada cual si se fueran a afeitar— tienen las ancas tan lustrosas, que las mujeres aprovechan para arreglarse la mantilla y averiguar, sin darse vuelta, quién unta una mirada en sus caderas.

Con la solemnidad de un ejército de pingüinos, los nazarenos escoltan a los santos, que, en temblores de debutante, representan “misterios” sobre el tablado de las andas, bajo cuyos telones se divisan los pies de los “gallegos”, tal como si cambiaran una decoración.

Pasa:
El Sagrado Prendimiento de Nuestro Señor, y Nuestra Señora del Dulce Nombre.
El Santísimo Cristo de las Siete Palabras, y María Santísima de los Remedios.
El Santísimo Cristo de las Aguas, y Nuestra Señora del Mayor Dolor.
La Santísima Cena Sacramental, y Nuestra Señora del Subterráneo.
El Santísimo Cristo del Buen Fin, y Nuestra Señora de la Palma.
Nuestro Padre Jesús atado a la Columna, y Nuestra Señora de las Lágrimas.
El Sagrado Descendimiento de Nuestro Señor, y La Quinta Angustia de María Santísima.

Y entre paso y paso:
¡Manzanilla! ¡Almendras garrapiñadas! ¡Jerez!

Estrangulados por la asfixia, los “gallegos” caen de rodillas cada cincuenta metros, y se resisten a continuar regando los adoquines de sudor, si antes no se les llena el tanque de aguardiente.

Cuando los nazarenos se detienen a mirarnos con sus ojos vacíos, irremisiblemente, algún balcón gargariza una “saeta” sobre la multitud, encrespada en un ¡ole!, que estalla y se apaga sobre las cabezas, como si reventara en una playa.

Los penitentes cargados de una cruz desinflan el pecho de las mamas en un suspiro de neumático, apenas menos potente al que exhala la multitud al escaparse ese globito que siempre se le escapa a la multitud.

Todas las cofradías llevan un estandarte, donde se lee:

S. P. Q. R.

En este link podéis leer todos los poemas que Oliverio hizo sobre la semana santa.
http://elnicho.blogspot.com.es/2005/03/semana-santa-de-oliverio-girondo.html

2 comentarios:

  1. Una serie de poemas sobre Andalucía algo arquetípicos en el que está incluido este que posteas,lo conocía, pero no deja de ser mordaz y acertado en lo básico.

    Un saludo.

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    Respuestas
    1. Me alegra amigo Rafa, que por lo menos haya podido aportarte unos poemas desconocidos, una novedad.....Creo sin embargo que las poesías hacen alusión a la semana santa en particular, y no a Andalucía, aunque el contexto sea Sevilla. Un saludo, y siempre gracias por tu visita.

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