sábado, 8 de junio de 2013

renacimientos

Quería cambiar, quería transmutar; someterse a los procesos más fastidiosos y sofisticados para llegar a cierto nirvana, a cierto éxtasis por la existencia, considerablemente atractivo,  consolidadamente protuberante.....tanto que se interponía en la mirada constante a los elementos circundantes. Y quería acudir a ese lugar, sentir bajo sus pies inoloros, esa corpulenta sensación sensacional, de caminar de una vez por todas, por una vereda de éxitos, de triunfos y victorias, acabadas en las camas de las mujeres más provocativas y relumbrantes.

Se apartó del devenir general de la sociedad, se aparcó, de la libre circulación de los humanoides torpes y desconsiderados, se enmarcó, en una meditación tediosamente infructífera y sin salidas de emergencias, se encriptó en un desierto de soledades mojadas en cigarros inacabables y recorridos previstos. Se impregnó, de drogas diversas para entregarse al auto-olvido, con la certeza de que desde el fondo, volvería a desplegar unas alas inacabadas e inconclusas, para batirlas al viento, irremisiblemente. Se ausentó, de los tiempos verbales que no concluían en presente. Inhaló inmensas variedades de aromas, de diversas flores autóctonas y secretas.

Y supo después de algunos sacrificios, más o menos ingratos que el cambio se precipitaba. Los esfuerzos, los desajustes, los desbarajustes, la renuncia, habían encarrilado un sendero practicable, entre la maleza y el follaje, que le permitían atravesar ciertos puentes hacía su propia locura, hacia su inherente prodigio natural de intelectualidad. Por instantes, susurros de mar, le concedían la intuición optimizada, para continuar teniendo fe en su propio ensayo vital, en su contratiempo, en su vitalidad.

La estancia de la reflexividad había sido longeva, los estancos donde no se vende veneno en cajetillas, habían sido cárceles necesarias, para irse desprendiendo, de los lastres incorporados en la educación, y la moralina hipócrita, de la adversa sociedad del bienestar. Comprendió, la esencia que lo refutaba y accionaba a tomar direcciones opuestas, poniendo en tela de juicio el más mínimo acto por nimio que pudiera resultar.....de todo ello nació un hombre nuevo, "obligado a parirse infinitas veces", junto al dolor de ver la luz desde una oscuridad líquidamente espesa...

 

8 comentarios:

  1. Bien por ese renacimiento sabio.

    El dolor valió la pena.

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    1. De la experiencia del dolor.....también se aprende. Gracias por venir y expresarte Toro. ¡Salud!

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  2. Bueno si rectificar le sirvió para afrontar la vida con otro optimismo y perspectiva, lo sufrido le valió la pena, y quedó con la lección aprendida, Lo malo es caer en el pozo, y no saber ni tener las fuerzas suficiente para salir ya de él.

    Un abrazo Luis.

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    1. Efectivamente Rafa, lo peor es encontrarse atrapado sin capacidad de movimiento o reacción. En el caso del personaje de esta escrito, parece que conseguía ver un más allá, que lo impulsaba a tomar decisiones duras pero aparentemente dirigidas, hacia un lugar mejor. Gracias tus comentarios y cercanía.
      Un abrazo

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  3. Habría que renovarse cada día.

    Besos Luis.

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    1. Qué cierto Aniquiladora. Tendremos que hallar esa fuente que nos provoque una renovada intensidad continuadamente. Besos renovadores... y se agradece la visita.

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  4. Me ha gustado muy mucho, felicidades... por todo y por lo que no también.
    http://talvezquizasprobablemente.blogspot.com.es/

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    1. Me ha encantado tu comentario Nannerl, he de decir que me ha dejado asombrado gratamente pues nunca nadie me había felicitado por "lo que no", y sabes entiendo que tiene un gran sentido. Gracias por hacerme ver de otro modo.

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