martes, 14 de octubre de 2014

Bordes de colapsos

Estaba al borde del colapso, el suicidio no le había parecido una nuca tan clara, una opción tan evidente para poder escapar del dolor y/o de la autoconmiseración tan denostada por él mismo. Tender la vista al futuro era de lo más absurdo para echarse a perder pronto, aunque inconscientemente fuera eso lo que persiguiera, poder abandonar su extinguida piel filamentosa, a la más soberana desidia y olvido. Recordar aquel planticidio que se le había dado como espectáculo dramático a sus ojos, reafirmaba por momentos la considerable presencia del sufrimiento abrazado a su cuello.

Todos tenemos una cruz, tenemos una carga, un peso al que someternos y por el que fácilmente se puede decidir no continuar. Apartarse del camino y soslayar lo que pudiera haber sido y nunca será. Pero ahí estaba sometido a los vaivenes, a las lamentaciones, al impávido efluvio de existencia que en un caño grueso arremetía con toda su fuerza y plenitud, y que a veces le devolvía la frescura de una ilusión o la cordura de aceptar la luz que le invadía. Temías las complicaciones y ahora estás embargado en una suma de ellas, cogido entretinieblas densas, sórdidas, entumecidas.

Avance, sólo eso en su circunstancia podía permitirse, el retroceso era prohibido, inexistente, difuminado del lenguaje habitual, mucho más en el logos interno de pensamientos.....

3 comentarios:

  1. El logos interno del pensamiento a veces es preciso cambiar...
    Besos.

    ResponderEliminar
  2. Sino cambiar una la forma de pensar,igual a la larga le trae complicaciones.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  3. El suicidio no fué solución.
    Un beso.

    ResponderEliminar

No me parece normal

No me parece normal que pase tanto tiempo sin que pueda tener el hueco para dedicarme un poquito a mi. No me parece normal que Donald Trum...