jueves, 26 de enero de 2012

Las sociedades de autores....

Es increíble cómo cambían los conceptos, en unas décadas, (me refiero a tres exáctamente), pues esas son las que he vivido y de las que puedo hablar de primera mano. De las que me anteceden no puedo hablar sino por lo que nos cuentan la historia; y por lo que nos puedan contar nuestros familiares cercanos y que quieran dedicarse a contarnos los tejemanejes de las épocas. Se suele creer que a los ancianos les encanta traernos los recuerdos del pasado, y eso mismo me parece a a mi que es reflejo de una sociedad sana,  y sabia; pues no debemos dejar de valorar la parte de la historia que han vivido y que les da una profundidad de visión de todos los años que llevan a cuestas, el testimonio vivo de unos años en que muchos no estábamos ni siquiera pensados para venir de vacaciones a este mundillo.


Eso sí, si uno de estos viene a comerte la oreja, a dejarte los sesos fritos con su perorata es mejor darle largas, pues llega un momento en que nuestro cerebro nos quiere proteger y entonces no entiende de respetos a la tercera edad. Y esto aunque no tenga nada que ver con el post lo digo por uno que se enamoró en el programa de las tardes de canal sur, (el de Juan y medio ese que une a solitarios en la búsqueda siempre juvenil que supone encontrar el amor.....) este señor (no Juan sino el que....¿ encontró el amor?) me pone la cabeza como un bombo contándome su relación con una señora que conoció a través del programa....pero esto lo dejamos para otro día...

Me voy a retrotraer a aquellos años oscuros en que internet no existía, años en que para escuchar música acudíamos al amigo de turno má pudiente para hacerle unas cuantos préstamos y realizar unas copías caseras en cassetes y poder disfrutar y conocer la discos (para luego poder cantar las canciones en los conciertos.
La tarea de los cassetes piratas en muchos casos alcanzaban el arte de lo casero cuando uno se ponía, o en mi caso así sucedía, a buscarle una foto de algún magazine sobre música en que encontramos la carátula del disco o una foto que nos pareciese. Recuerdo con cierta nostalgia aquellas largas bandas enrrolladas que los vendedores ambulantes volvían a disponer en su estado original, haciéndolas girar con un bolígrafo a modo
de ruleta rusa. Los veías ahí apostados, con los chunguitos de fondo, que la gente, sobre todo mucho guiri, viviendo la vida padre, se ponían a bailar el ritmo callejero, sintonía mercadillo de martes.......Uno echaba un vistazo por esas selecciones musicales y casi siempre descubría algo........

El caso es que la sociedad general de autores por aquellos años apenas si tenía trascendencia, o por lo menos no tenía tanto protagonismo, que en estos tiempos hasta casi que te pueden denunciar por escuchar la radio en el trabajo. Antes los músicos, los que habían alcanzado cierta fama y los que no, se morían porque tú los escucharas, ahora más que eso parece que prefieren cobrar antes de ser escuchados. Cómo no podía ser de otra manera lo económico, el aspecto mercantil del negocio de la música, se superpone al valor moral que significa poder llegar a cuántas más personas mejor, pues se entiende que en esos valores el artista debiera tener un código ético que le permitiera vislumbrar que no todo en el mundo es el euro....

Yo reconozco ser un consumidor de músicas distintas, pero no me ha quedado más remedio que estar en la clandestinidad, si hubiera tenido recursos me hubiera gastado algunas pesetillas del momento en adquirir productos que me interesaran...pero a falta de recursos. Es de entender que alguién desea que se conozca su obra más allá de la relación económica que de ahí pueda surgir. Hoy estamos cada vez más alejados de ese concepto que a mi me parecía tan lógico........

Sin embargo a mi no me deja de parecer la música un arte elevado, capaz de transmitir sensaciones, emociones, capaz de infundir cualquier estado de ánimo, y sobre todo para mí significa una fuente de vida y energía. Y eso no lo cambiarán ninguna sociedad ilustrada, por mucho que se esfuercen en ponerle puertas a algo que viaja en el aire. La música es libre en todo momento, y traspasará siempre los vetos comerciales que quieran imponerle. Y además si nos fijamos en los que abanderan la lucha contra la pirateria podemos ver que no viven para nada mal, aunque estén constantemente obsesionados con que se estén bajando sus canciones en la red, y en el dinero que con ello están perdiendo en sus cuentas bancarias


Quién tiene poder adquisitivo para permitirse comprarse la música en original, lo va a hacer y quién no (por ejemplo yo) pues no lo haremos nunca, a no ser que me toque la lotería o alguna extraña herencia que aún desconozco. Pienso en todas las bandas que he escuchado a lo largo de mi vida, si les tuviera que haber pagado por conocerlas, no tendría ni un 10 por ciento de la cultura musical que tengo ahora. A ver si se dan cuenta que en esas imprecaciones a las descargas e intercambios sólo perjudican a quien menos tiene, es la historia repetida.

Una noche salió Mercedes Milá con el triunfito Bustamante, él se quejaba, tenía cara de indignación, pero no la de tantas personas que se manifiestan contra los abusos de poder del gobierno hoy día, era una cara un tanto forzada. Paseaban por las calles de Madrid creo recordar, y sino era Madrid da igual, esto podía ocurrir en cualquier otra localidad. Se encontraban con un africano que hacía su top manta para ganarse unas perrillas. Se detuvo ante él cogió uno de sus discos, que por supuesto aquel chico tenía, y mirándolo furioso le dijo...¡ Este es mi trabajo!.... La imagen fue patética, y pensar que este tio fue albañil, que pronto se le olvida algunos de dónde vienen.

                                                  

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